sábado, 5 de julio de 2014

GR 121 DEBA-ZUMAIA. Guipúzcoa.

 
Fecha: 12-06-2014
Participantes: Marianne, Toño, Silvia y Fernando.
Distancia: 14,14 Km.
Tiempo: 3 horas, 45 minutos sin contar descansos.
Dificultad: Media-baja

Recomendaciones: conviene ir provisto de agua suficiente, el calor puede resultar muy traidor. No olvidar llevar un buen calzado de montaña, gorra y protector solar. Llevar traje de baño. No olvidar cerrar las cercas del ganado para evitar que se escapen los animales y respetar las zonas de pasto.

Recorrido: Deba - Ermita de Sta. Catalina - Depuradora - Flysh Sakoneta - Elorriaga - Area de Recreo - Flysh Algorri - ermita de San Telmo - Zumaia.





Acceso: desde la AP-8 que recorre el el país vasco próximo a la costa, tomamos la salida  14 o la 13, y por la N-634, accedemos hasta Deba. Podemos dejar el vehículo en las inmediaciones de la Estación del Euskotren.

 
El tramo del sendero GR 21 que transcurre entre Deba y Zumaia, ofrece al caminante paisajes de gran belleza e interés geológico entre la montaña y el mar. La costa vasca luce una mezcla de colores fundiendo los tonos verdes de la montaña con los azules del mar y del cielo.


Deba ofrece al caminante una playa excelente junto a la desembocadura del río Deba, calles llenas de actividad y gentes encantadoras.

Partiendo de la población de Deba, comenzamos la ruta en las proximidades de la estación del tren. Siguiendo la carretera nacional, llega un punto en las proximidades del cementerio, donde encontramos las señales del GR.121, por una senda que pasa un poco desapercibida. En pocos metros, ascendemos casi 200 metros de altitud. Pasaremos por una casa de campo, y en el punto más elevado nos encontramos con la ermita de Santa Catalina.



Entre bosques de repoblación y prados verdes donde pastan los animales, transcurre la senda en sentido descendente, que nos lleva a pasar junto a unas depuradoras.

 
Sin abandonar la senda y siguiendo las señales, entraremos en lo que fue parte de la vía del Euskotren en otros tiempos. Actualmente es un camino de gran belleza salpicado de vegetación entra la montaña y el mar.

 
Pasaremos por un túnel corto, y en pocos metros, nos encontraremos con un túnel mucho más largo de más de 300 metros aunque se puede pasar sin linterna.

 
 
A la salida del túnel, nos encontramos con las vías del Euskotren, que las dejaremos a a nuestra izquierda. Siguiendo la senda, ascenderemos unos metros, para volver a descender al nivel del mar, justamente hasta la playa de la Sakoneta, donde podemos disfrutar observando la estructura geológica del Flysh calizo. Justo en el flysh, podemos darnos cuenta de que nace agua dulce.




Abandonando la Sakoneta, ascendemos unos doscientos metros, para a partir del punto más alto, seguir un camino suave, que acabará descendiendo hasta el final de la ruta.

Pasaremos por Elorriaga, y poco después por un área de recreo donde hay una fuente, bancos y mesas de madera. Siguiendo la pista, volveremos de nuevo a tomar la senda estrecha que nos llevará hasta la ermita de San Telmo. Se trata de un templo ubicado el un lugar privilegiado en lo alto de formaciones tipo Flysh, con un paisaje de fondo impresionante entre el mar y la montaña.






En esta época, hemos tenido la suerte de encontrar multitud de orquídeas en flor, a las orillas del camino: Serapias cordigera, Ophrys apifera, Anacamptis pyramidalis, …
 
Serapias cordigera

Ophrys apifera

Anacamptis pyramidalis
 
La vegetación es muy variada, pues encontraremos desde los pinares de repoblación de Pinus insignis, hasta los bosque de robles mezclados con frondosas. Todo ello, acompañado de pastos de color verde intenso que alimentan los diversos animales de la explotaciones ganaderas.
 
El otro elemento de gran interés geológico corresponde a los acantilados que conforman la Punta Sakoneta.






En dicho afloramiento se reconocen multitud de "trazas fósiles", que corresponden fundamentalmente a impresiones de reposo, huellas de desplazamiento y galerías de alimentación de diversos organismos que habitaban los fondos oceánicos donde se deposito el Flysch. A pesar de que se pueden reconocer trazas fósiles en muchos puntos entre Deba y Zumaia, la Punta Sakoneta tiene un especial interés de cara a establecer cierta protección por su fácil accesibilidad y porque concentra un número excepcional de ejemplares de diferente tipo.

Fuentes:




domingo, 1 de junio de 2014

CORZO (Capreolus Capreolus, L.)


Sorprende ver este animal cuando no estás acostumbrado a encontrarte con él, y más cuando lo ves como una especie en expansión. Aunque nos resulte extraño reconocerlo, el éxodo rural de los años 50, ha contribuido a la recuperación de la flora y la fauna autóctona.

Esta especie, cada vez se ve más por las Sierras de Gudar y Javalambre. No resulta extraño encontrarlos pastando el zonas agrícolas, como en este caso. A pesar de los incendios y ataques a la naturaleza, me atrevo a decir que algunas zonas están mejor ahora que hace cien años. Basta con echar una mirada a fotografías antiguas de muchas zonas rurales de Teruel, y descubrir como montes y grandes extensiones que en otro tiempo estaban desnudas por el cultivo de los bancales para cereal y la extracción de leña, actualmente están bien recuperadas y además con especies autóctonas como ocurre con muchos sabinares que están recuperando su entorno natural. Todo ello, conlleva una recuperación de la fauna autóctona. Es curioso contemplar como las laderas norte de las montañas se van recuperando de la vegetación autóctona que quedó en la parte alta.
 
Aunque la imagen no es de gran calidad, este cérvido estaba pastando tranquilamente en un campo de forraje, junto a la carretera que une la Autovía Mudéjar A-23 con la población turolense de Olba. Es la segunda ocasión que me encuentro con estas criaturas sin buscarlas. Aunque no llevaba el tele, pude hacer uso en la lejanía del objetivo normal para captar este momento y luego recortar la imagen.
En Europa se encuentra desde los 67º N en Escandinavia hasta los 36º N de la región mediterránea, a través de una franja prácticamente continua por toda Europa. Resulta evidente la expansión por el sistema Ibérico.

Pesa entre 20 y 30 Kg, tiene el hocico negro y las orejas grandes. La marca de pelo blanco debajo de la cola, lo hace muy reconocible. La cuerna tiene un asta central con una punta en la parte inferior hacia adelante y otra en la parte superior hacia atrás. La mudan una vez al año.
El celo de esta especie comienza entre julio y agosto, teniendo lugar los nacimientos entre mayo y junio del año siguiente.
 
Se alimenta de pastos naturales con alto contenido en fibra, aunque también se introduce a pastar en campos cultivados de forraje. Tiene preferencia por las áreas boscosas.


En las zonas norte de la península Ibérica, el lobo es su depredador, aunque en las zonas mediterráneas no. Suele ser frecuente también el ataque de zorros a los cachorros.
 
Fuente:
- SAN JOSÉ, C. con la colaboración de la Asociación del Corzo Español
Capreolus capreolus Corzo

domingo, 4 de mayo de 2014

CUEVA DE LA ARAÑA Y GOLA DE LUCINO. PR CV-234 BICORP (Valencia)

Fecha: 1-04-2014
Participantes: Silvia y Fernando.
Distancia: 9,7 Km.
Tiempo: 2 horas, 45 minutos sin contar descansos.
Dificultad: Media-baja
Recomendaciones: conviene ir provisto de agua suficiente, el calor puede resultar muy traidor. No olvidar llevar un buen calzado de montaña, gorra y protector solar. Dejar el vehículo de modo que no moleste.
Recorrido: Parking – Cuevas de la Araña – Gola de Lucino – Charcos del Mortero – Parking



Acceso: Desde la A7, podemos tomar la salida de Enguera, para seguir la CV 585 primero, y luego desviarnos por la CV 580 que pasa por Anna, Chella, Bolbaite, Navarrés y Quesa hasta llegar a Bicorp. Poco antes de entrar a la población de Bicorp, tenemos a la derecha la pista que nos lleva hasta nuestro punto de partida (unos 3 km antes de las cuevas).
Ruta fácil y cómoda que nos lleva a visitar las pinturas rupestres de la Cueva de La Araña, uno de los enclaves más interesantes del Arte Rupestre Levantino, donde además de las escenas de caza, se contempla una escena de la recolección de la miel con un hombre dibujado que se descuelga por las cuerdas por la pared.
El recorrido dura unas dos horas y tres cuartos, si no contamos el tiempo que estamos parados visitando los abrigos o tomando un chapuzón.
Comenzamos la ruta junto al río Cazuma, accediendo por la pista forestal que parte desde Bicorp. Encontraremos un punto un poco más ensanchado donde se puede dejar el vehículo. Partimos de allí en dirección a la Cueva de la Araña, ascendiendo por una amplia pista muy bien señalizada que nos lleva a este enclave tan maravilloso del arte rupestre.
 



En las representaciones de las cuevas, aparecen diversas escenas de caza, destacando también la recolección de la miel. A pesar de la antigüedad, se distinguen bastantes figuras con la ayuda de los cuadros explicativos que hay allí. Estas pinturas estan consideradas Bien de Interés Cultural y están inscritas en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

 De camino, veremos el desvío a la Gola de Lucino, que lo retomaremos después de ver las pinturas rupestres. Volviendo de las cuevas, tomamos el desvío hacia la Gola de Lucino.



Una vez llegamos al cauce, seguimos las señales del PR en sentido ascendente, por el cañón del río que nos leva hasta la Gola de Lucino. Una vez en la gola, se puede llegar por la estrecha garganta hasta el punto donde no podemos seguir más.

 Volviendo por el cauce del río, veremos como poco a poco aparece el agua. Siguiendo cauce abajo, encontraremos el Charco de Los Morteros, poza de aguas cristalinas, donde nos podemos dar un chapuzón. Siguiendo río abajo, llegamos de nuevo a nuestro punto de partida.



El recorrido trancurre por zonas de gran belleza, donde predomina el pinar de pino carrasco (Pinus halepensis). También en la zona podemos encontrar especies endémicas como el Fresno de olor (Fraxynus ornus) y la Pebrella (Thymus piperella), además de multitud de arbustos mediterráneos y plantas aromáticas. 
En esta ocasión se han dejado fotografiar lagartijas como la lagartija colilarga (Psammodromus algirus) y lagartija ibérica (Podarcis hispanica). También en uno de los charcos vimos un ejemplar de culebra viperina (Natrix maura).


 
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