sábado, 5 de marzo de 2011

FLORES DE OTRO TIEMPO.

Tal vez resulte extraño un artículo de este tipo, pero bien merece recordar lo que la Huerta de Valencia fue en otros tiempos, donde además de hortalizas y huertos floridos de azahar, podíamos encontrar multitud de campos cultivados de flores.
Esa huerta, que se ha ido formando con el paso de los años, acumulando el suelo arrastrado desde las montañas y ganando terreno al mar, tiene un origen. Ya los pueblos íberos trabajaban la tierra que posteriormente sería explotada con el arado romano. Pero fueron los árabes quienes crearon esa infraestructura de azudes, acequias y norias, que le dio esplendor y que aún permanece en parte hasta nuestros días. Da mucha pena ver como los monstruos de hormigón de la ciudad de Valencia y pueblos cercanos, van haciéndola desaparecer poco a poco.
Quizá sea una de las tierras de cultivo mejores del mundo, que ha sido regada por parte de las acequias que se alimentan del Turia. Entre estas, una de las más importantes es la Acequia Real de Moncada. Toda una infraestructura para distribuir sabiamente el agua con el buen hacer y gestión de una institución tan antigua como El Tribunal de Las Aguas.
El cultivo de la flor para corte tuvo una época de esplendor en la Huerta de Valencia. Poco a poco, los mercados han ido evolucionando hasta hacer la actividad casi invisible. En la primera mitad del S. XX, varias familias de horticultores y floricultores de tradición, se dedicaban a esta actividad. Así apellidos como Feliu, Busó, Broseta, Martinez, Galán…, formaban parte de todo un mundo que tenia vida. Posteriormente esta actividad fue decayendo, mientras tomaba fuerza el cultivo en otras zonas como el Maresme en la provincia de Barcelona, sur de Alicante, Murcia, Islas Canarias y Chipiona en el Sur de la Península.
 “La Guía Mercantil e Industrial de Valencia y su Reino, editada en 1910, nos ofrece una lista de cincuenta y dos establecimientos de horticultura, todos radicados en la ciudad de Valencia y sus cercanías. Una porción de ellos, entre los que no debe olvidarse a los Broseta, los Feliu y los Mestre, perduran en su descendencia que pervive en el sector de la producción de plantas y flores.”

"Los viveristas valencianos y empresas de jardinería de nuestra Comunidad, dentro de la Sociedad Española de Horticultura primero, y organizados en el territorio valenciano más tarde como Asociación Profesional de Flores Plantas y Afines de la Comunidad Valenciana desde 1977 y con las presidencias sucesivas de Francisco Domingo, Manuel Paredes y Tomás Ferrer, han conseguido unas altísimas cotas de coordinación productiva, tecnológica y comercial, con acciones que se han traducido en unas altas calidades con un reconocido prestigio y una importante implantación internacional. Su antecedente histórico fue la Sociedad Valenciana de Horticultura “Flora”, que a raíz de su constitución sobre el año 1912, empezó a publicar en Valencia la revista “Flora”. Nacida aquella agrupación para la defensa de los intereses del colectivo de profesionales de la horticultura ornamental valenciana, fue obra de un grupo de horticultores entre los que se encontraban los hermanos Emilio y José Feliu, Angel Marzal, José Martínez, Ramón Busó, José Gijón, Enrique Vivó, José Bargues, Emilio Alemany,
Gustavo Raga, Miguel Giner, Salvador Viguer, presididos por Fernando Llopis, experto horticultor y colaborador del diario vespertino La Correspondencia de Valencia” (Ballester-Olmos 2000).

Actualmente, todo depende de la situación actual de los mercados, las flores comercializadas en España son cultivadas principalmente en otros países donde la mano de obra es más barata como Colombia, Ecuador, Madagascar, Marruecos, Kenia…Toda esta actividad tiene un centro mundial como el la subasta de flores de Alsmeer en Holanda a través del cual se mueven mercancías procedentes de diversos lugares y son redistribuidas por todo el mundo, especialmente por Europa.
Estas flores de otros tiempos, eran bastante diferentes de las que vemos ahora, algunas como los nardos y las violetas, casi ni se encuentran en el mercado. Otras como el clavel, el crisantemo,el gladiolo y la rosa, se siguen produciendo, aunque cabe decir que las variedades producidas hoy en día son muy diferentes. Otras flores como las alstroemerias, lysianthus, freesias, tulipanes, aves del paraíso, boca de dragón… así como toda una serie de complementos  van llenando el mercado y la demanda actual. Aunque se trae mucha flor de fuera, nuestro país cada vez va gastando más dinero en flores, sin llegar al nivel de nuestros vecinos europeos. De todos modos el consumo de flores, va relacionado también con la mejora del nivel y la calidad de vida.
En nuestro país el consumo de flores siempre ha ido ligado a festividades religiosas y regalos para las festividades de las onomásticas. Algunas festividades como la Cruz de Mayo, las fallas y todos los Santos son muy emblemáticas en este mundillo. Poco a poco, este consumo se va acercando a la compra semanal de flores para la casa, cumpleaños, nacimientos, o por el simple placer de regalar belleza.
En esa época, los horticultores se levantaban de madrugada, para recoger el género antes de la salida del sol y distribuirlas posteriormente en el mercado de la flor. Antiguamente toda esta zona, abastecía al mercado de la ciudad de Valencia, ubicado en aquella época en las proximidades del mercado central de Valencia y posteriormente en la actual plaza del Ayuntamiento.

La forma de trabajar y realizar loa arreglos florales era muy diferente, utilizando armazones forrados de paja para luego pinchar las flores con ayuda de alambres y cañas. Los coches de caballos eran transformados artísticamente en bellas carrozas, forradas de flor para la tradicional batalla de flores de la Feria de San Jaime en la ciudad del Turia. Los complicados adornos se confeccionaban formando estructuras con un alma de hierro, lo que siempre confería a la flor un aspecto tapizante. Era un trabajo de mucha mano de obra como podemos comprobar en las ilustraciones antiguas, donde determinadas flores como las dalias, jugaban un papel protagonista.


Fuentes:

- J. Fco. Ballester-Olmos y Anguís; 2000; ”Valencia, sus árboles y sus jardineros”
Comunitat Valenciana agraria, nº 16. Revista de información técnica; Ed. Generalitat Valenciana. Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación.

- Feliu, Fernando J.; 1996; Revista Orophrys, nº 20; “Recuerdos Florales de Principios de Siglo”; Ediciones LAV, S.L.




8 comentarios:

Salomé Guadalupe Ingelmo dijo...

Son fotos con un encanto especial, con un "olor" particular. Sigo pensando que para mirar sanamente hacia adelante hay que mirar, al tiempo, de vez en cuando hacia atrás. Abrazos.

teca dijo...

Um prazer imenso voltar ao tempo com essas fotos tão especiais.
Também gosto gosto da paisagem que já esteve aqui... às vezes, o homem destrói tanta beleza...

Um beijo carinhoso.

Fernando J. Feliu dijo...

¡Hola Salomé! Gran parte de los lugares de estas imágenes ya fueron invadidos hace años por los monstruos de hormigón de la ciudad de Valencia inevitablemente, y otros totalmente transformados. Ya veremos qué ocurre con lo poco que queda...

¡Hola Teca!, creo que el ser humano es el único ser vivo del planeta que es capaz de destruir. Lo único que nos queda es sembrar conciencia para transformarnos a nosotros mismos.

Un saludo y muchas gracias por participar con vuestros comentarios.


Gracias por el comentario.

Visar dijo...

Interesante post. Me ha recordado a las historias de mis abuelos. Se que hace un tiempo, junto a la Albufera, tambien se sembraban y recolectaban cierto tipo de flores que servian de alimento, sobre todo para hacer ensaladas. Ademas de tisanas y ungüentos. Un saludo!

Fernando J. Feliu dijo...

¡Hola Vicent!

Así es, un mundo del cual no hemos visto casi nada, pero nos ha llegado el testimonio sobre todo a través de nuestros abuelos, ya que en muchos casos hicieron oficios y actividades que hoy están totalmente desaparecidos. Creo que la Malvarrosa recibía ese nombre por el "Pelargonium odoratissimum" que se cultivaba para la obtención de esencias.

Un saludo y muchas gracias por participar con tu comentario.

trotasendas dijo...

Menuda época me encantaría ver en persona esas huertas multicolores. Bonito documento gráfico el que hoy nos muestra a mi personalmente siempre me han gustado este tipo de fotos antiguas. Saludos

Fernando J. Feliu dijo...

¡Hola Trotasendas!, las personas que aparecen en la fotos son mis antepasados, con lo cual todavía he oído hablar bastante de esa época de esplendor.

Un saludo

ruma dijo...

I deeply thank for your warm heart and thoughts...

From Japan, ruma

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